Es voz común que a más del mediodía,
en ayunas la zorra iba cazando;
halla una parra; quédase mirando
de la alta vid el fruto que pendía.
Causábale mil ansias y congojas
no alcanzar a las uvas con la garra,
al mostrar a sus dientes la alta parra
negros racimos entre verdes hojas.
Miró, saltó y anduvo en probaturas;
pero vio el imposible ya de fijo.
Entonces fue cuando la zorra dijo:
-No las quiero comer. No están maduras.
En la enciclopedia Álvarez la leíamos en prosa. Nos imaginábamos a la zorra mirando arriba con el cuello bien estirado y una bonita cola marrón. Debió estar un buen rato saltando pero no llegaba. La parra era demasiado alta. Alguien, no recuerdo qué bicho, quizá un pajarillo, le dijo con un poquito de sorna algo así como: Qué, no llegas a las uvas. Y la zorra, o quizá fuera un zorro, soltó el embuste ese que tan bien escribió el amigo Samaniego: Que va, que va, es que están verdes. Y a mí así, no me gustan.
En la noche del 27, el amigo juancarlos estaba cariñoso y con ganas de uvas. Decía a quien lo quisiera oír que en el fondo los chicos de IU eran buena gente. Ya se sabe, un poco revoltosos, como suele serlo la juventud, inquietos y atropellados, pero buena gente. Y que contaba con ellos, porque en cuanto llegaran al ayuntamiento, entraran en el despacho oficial y apreciaran la suavidad de la alfombra y lo mullido que es el sillón, tragarían. Él no dijo tragarían, que él no usa ese lenguaje. Él dijo que entraríamos en contacto con la realidad y que entonces sería factible, deseable, encomiable, magnífico y no sé qué más, un acuerdo, un idilio, un romance entre convergentes, comunistas y anarquistas civilizados.
Esa noche recibió muchos aplausos cuando comentó esa hipótesis y se fue a dormir contento, satisfecho de su ocurrencia.
Esa misma noche, yo estaba en la sede de los comunistas y los anarquistas, y los que no sabemos ni lo que somos, es decir, la gente de mal vivir, y estábamos contentos, moderadamente contentos. Pero no habíamos perdido la memoria ni aún cuando se acabó el champán. Así que pudimos recordar entre brindis y brindis aquel día estupendo en que el marqués del castillo nos dijo que la casa de la cultura no se podía usar porque a él no le salía, o aquel otro en que dijo que los planos del pgou no nos los daba porque tampoco le salía, o un día brillante en que dijo que habíamos presentado, nosotros, cerca de 8.000 alegaciones, y que eran a favor de su pgou, lo cual ya nos dejó descolocados. O cuando mandó a su tropa a romper una huelga obrera. O cuando nos iban a pegar en un pleno porque nuestra pancarta decía: no al pgou, no a la especulación.
El caso es que él se fue a dormir habiendo olvidado todo, sin rencores, sin acritud, como otro amiguete solitario que siempre escribe sin acritud, y no es felipe gonzález. Pero nosotros nos fuimos a dormir sin haber olvidado nada de eso, recordando todas y cada una de las mentiras, calumnias e insultos que ha derramado por su tele en estos cuatro años de prepotencia, chulería y abuso de poder. Y por eso, por nuestra buena memoria, al día siguiente repartimos por todos sitios un papelito en el que se decía que cualquier alcalde sería menos malo que el que tenemos.
Y entonces fue cuando juancarlos decidió que las uvas estaban verdes y que esos niñatos de IU estaban locos. Olvidó de nuevo sus modales y dijo algo de mal gusto referente a la sodomía. En vez de decir que queremos hacerle una auditoría, o que vamos a investigar hasta el último papel la financiación de su tele, dijo eso de que lo que queremos es darle por ahí atrás. Eso no lo hemos hablado en la asamblea, pero si fuera verdad, conmigo que no cuenten. Así que tranquilo, juancarlos, que si eso va en serio, habrá escisión.
El señor celorrio, normal, anda perdido en este marasmo de los últimos días. La otra noche le decía a no sé quien: fíjate que barbaridad, el pp pactando con iu, con esos, y con el pa, que es un partido nacionalista. Yo lo iba a llamar pero no tenía su teléfono, así que ahora se lo digo: si el pa es un partido nacionalista, lo podríamos comparar con el pene-uve. Y al otro, a esos que se llaman convergencia andaluza, con quién los comparamos, con batasuna, con aene.uve, con esquerra… Claro que él tendría una respuesta fácil: quillo, y quién te ha dicho a ti que esto es un partido.
Así que juancarlos está preocupado con eso de que haya un revoltillo para mandarlo al centro de salud, a trabajar, se entiende. Y les ha dicho a los de la tele que se pongan las pilas, que quiere entrevistas con los del pepé que le han votado a él, con las fuerzas vivas que viven, que viven bien así, les ha dicho que hagan encuestas de esas por la calle, y el otro día, un presentador muy simpático del que no me sé el nombre (me pasa como al amigo pavesio con el nombre de iván) le dice a una señora eso de: ¿y usted que opina de que el pp y el psoe pacten? La señora le dijo lo mismo que le hubiéramos respondido el 90% de los españoles: que muy mal. El astuto presentador vio que había filón y continuó el asedio: pues se dice por aquí que pp y psoe, y también izquierda unida y el partido andalucista, quieren pactar para que benavides no sea alcalde. Y la buena señora, sin dejar al dueño del micrófono acabar la frase, le soltó: ¿para quitar a benavides? Me parece bien. Si es para quitar a benavides, que pacten todos.
Y el jefe del muchacho este tan simpático, que no me sale el nombre, ha ordenado que pongan esa entrevista todos los días en la telorrio. Pero yo creo que ese jefe no tiene ni puta idea (perdón por la expresión pero se me está pegando el estilo del alcalde). Lo que esa mujer dijo es la mejor expresión de lo que pensamos miles de almuñequeros. Pactar pp con psoe es una cosa extraña. Pactar pp con iu es una barbaridad. Pero cómo estará el patio en almuñécar para que todos seamos capaces de tragarnos el repelús que nos da a unos y otros y se oiga una voz fuerte y clara entre las bases de todos los partidos: haced lo que sea, pactad lo que haga falta, aparcad los temas difíciles, ceded en todo lo que sea necesario, pero a ver si a este pueblo llega la libertad y la gente que tiene un negocio, o busca un trabajo, puede decir a voz en grito que vota al partido que le da la gana y que opina lo que le sale del alma del pgou, del alcalde y de la moda de otoño-invierno. Que, por cierto, es lo que pasó en otros pueblos frente al huracán saqueador del gilismo, que al final tuvieron que unirse todos para acabar con el tumor.
Los del sevilla lo explicaban muy bien el otro día. Decía un hincha sevillista en la tele: La vida es así. Yo lo siento mucho, pero mañana quiero que gane el betis. Y mi señora me lo dijo esta mañana cuando desayunábamos: maridito, antes morir que perder la vida. Y en esas estamos.
5 de junio de 2007
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