2/3/09

Los penes y los paces

De chiquillos jugábamos todos. Había que decir muy rápido del coro al caño, una, dos, cincuenta veces… hasta que acababas diciendo lo que no querías, o lo que sí querías, porque en este juego no se sabía muy bien quien jugaba con quien y quien decía lo que estaba deseando decir.

A mi amigo guanluis le pasó el otro día algo parecido. Estaba cansado de oír a los gobernantes hablar de los panes y los peces, que si ellos no podían hacer milagros, que si no tenían dinero, que si patachín, que si patachán, y guanluis les dijo que no se trataba de milagros sino de gastar bien, que no derrocharan… vamos, lo mismo que antes habían dicho rosiito y un tal iván, ese muchacho que presenta ocho mociones y el alcalde no le lleva ni una de ellas a pleno. ¿Por qué será? Enfin, a lo que vamos, que guanluis se puso a hablar del milagro y acabó hablando de los penes y los paces.

En realidad, guanluis hizo lo mismo que saramago, actualizar el evangelio. saramago se centró más en el amor, en la pasión, en maría magdalena… guan luis fue al grano. Pensó: el milagro de los panes se le puede encargar a juaquín, el de los peces al piliki, que te asa mil kilos de sardinas en el descanso de un partido de los marinos… aquí no hay milagro que valga, si acaso el de los mariscos, ese sí que sería un milagro actual y necesario: quisquillas pa to el mundo, ostras, conchas finas… Pero guanluis pensó en un milagro también actual y cada vez más necesario: el de los penes. Penes robustos, firmes, audaces, generosos. Ni viagra ni leches, un milagro y se acabó para siempre la prostración, la humillación, la fuerza de la gravedad.

Y es que guanluis ya estaría imaginando la intervención final de nuestro querido y nunca demasiado alabado alcalde. Pasó más o menos así. rosiito presentó una ristra de mociones y se aprobaron todas por la pinza tenaz y salvaje de la oposición. Igualito que había pasado con las mociones del pepé. Ya les he dicho que al tal iván no pudo aprobársele ninguna porque el ilustrísimo señor alcalde no permitió que fuesen a pleno. Sería para que no se hiciera tan largo, creo yo.

Pues cuando rosiíto terminó con sus mociones, guanluis le dijo algo así como: copioncilla, que eres una copioncilla, que esas mociones ya las habíamos presentado nosotros. Y ella le dijo: bueno, un poquito sí que me he copiado, vale, pero les he dado un toque personal, un matiz socialista, ya ves que todas llevan una z, que no es de zorro, y además, que el alcalde no ha cumplido ni una sola de las que tú presentaste a pesar de que se aprobaron.

Y el excelentísimo señor yanguas, que ya estaba negro de ver que no le habían aprobado la subida de la contribución, dijo al respetable, y dijo a sus señorías: me la traen floja las mociones. Eso dijo. Bueno, lo dijo con otras palabras, no más ilustres, pero sí menos de calle. Dijo: ustedes pueden traer aquí las mociones cuantas veces quieran. Incluso se las pueden pasar de un grupo a otro para presentarlas de forma rotativa, y pueden aprobarlas si les satisface, que el equipo de gobierno hará lo que tenga que hacer. Ustedes no nos van a decir cómo tenemos que gobernar. Eso dijo el colega. Y se quedó tan pancho. Pero, claro, guanluis ya le habría oído decir algo así a nuestro máximo prócer en ocasiones anteriores. Y a guanluis le preocupaba eso de que al ilustrísimo se la trajera floja. Y entonces fue cuando, adelantándose unas horas, dijo aquello de los penes y los paces.

Y es que si algo distingue a mi amigo guanluis es su clarividencia. Aún recuerdo aquel pleno glorioso en que dijo: qué nos apostamos a que ahora, en vez de darle dinero a su amigo bethoret, le dan terrenito, le dan ese terrenito en el que ya tiene enterrados los depósitos de la gasolinera. Tío, y acertó de pleno. Eso fue lo que hicieron. Y es que es listo el tío. Pero además de listo, un poco brujo. Lástima que ya sólo le queden dos telediarios. Luego lo echarán de menos, pero ya será tarde. Cuando yanguas y daza sean sus jefes, los peperos no sabrán si reír o llorar, pero eso es otra historia, casi ciencia ficción.

Pero esto que les cuento y que a mí me parece interesante, a mi mujer la deja fría, que es como lo de la flojera del miembro viril, pero en femenino. Fría como un cubito de esos que se disuelven en el güisqui, aterrizan en la vejiga, pasan a la red de saneamiento, llegan a la depuradora, y, milagro, otra vez al cubata. Lo dijo pavesio que es un tío listo y por eso ahora lo han contratado con un sueldo de excelencia.

A lo que vamos, a mi mujer todo este rollo de las mociones y los milagros no le ha llegado a fascinar. Con lo que se mosqueó un poco fue con lo del loro. El tal iván, la rosiito y el guanluis le habían dicho al alcalde que gastaban mucho en parranda, que eran muy dados a la fiesta si paga el contribuyente.. cosas así. Yo le leí a mi señora todos los números que han dado los de iu en un panfleto de los suyos: tanto pa protocolo, tanto pa propaganda, tanto pa peña escrita… en fin, esos números que tanto le gustan a los amigos del tal iván y que tanto mosquean a los de convenciencia.

Y los gobernantes, primero el señor portavoz, y luego el general yanguas, dijeron que sí, que muy bien, que a lo mejor es verdad que se tomaban algunas copas a costa del erario público, pero que eso era el chocolate del loro, una minucia. Y mi señora tiró al sofá un libraco muy gordo de la almudena grandes que se está leyendo ahora y dijo muy enfadada: Pues si eso es el chocolate del loro, el loro estará emporrao. Vaya cara más dura que tienen algunos. Y se enfadó de verdad. Se le puso una cara parecida a la que tenía el señor alcalde el día del pleno.

Y cuando vea esa cara me gusta quitarme del medio. Así que hice lo que hacemos los hombres en esos momentos: pensé que me vendrían bien unas cañitas y me fui con mi niño a ver el repaso que el sevilla le metió al madrid. Parece que este año, ese va a ser el consuelo que nos quede a los del barsa. Salud.

4 de noviembre de 2007

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